en el espejo encuentro mi esencia: es fulgor de inocencia, la mirada de una niña asustada. Toco mi reflejo, intentando tocar mi alma, traspasando espacio y tiempo... tan sólo contemplando la nada. Los borrosos bordes de mi ser van definiendo mi figura desnuda de mujer... ¿ Cómo pueden pureza y carne unirse en un sólo ver ? Y es que el espejo divide los dos mundos en que habito, las dos alcobas en que vivo... entre muñecas con trenzas y medias de seda.